Con lo que me gusta hablar, y ahora no se qué decir de mi...

Bueno, empezaré por el principio...

 

En mi vida anterior (como yo digo) no me dedicaba a la fotografía, ni siquiera me lo había planteado, tampoco era mi hobby, ni sentía curiosidad por ello... nada... (o eso creía yo...porque siempre estaba haciendo fotos)

Pero todo cambió el 31 de marzo de 2011, con la llegada de mi hija, Alba. 

Como muchísimas mamás, llamé a una fotógrafa para que viniera a mi casa a hacerla un reportaje de bebé y una bombilla se encendió en mí, y supe que era eso lo que quería, lo que daría aún más sentido a mi vida. 

En 2012 los Reyes "Majos" de mis padres me trajeron mi primera reflex (quién iba a decir que a partir de ella llegaría al camino que hoy recorro...). Probé un curso básico y resultó que se me daba bien; así que con el apoyo incondicional de mi marido, me matriculé en EFTI donde aprendí no sólo a hacer fotos, sino a olvidarme de cómo hacerlas y disfrutar con cada toma, a ser constante, a trabajar y esforzarme. 

En 2014 nació Lucas, mi pequeño terremoto, él no trajo un pan bajo el brazo, me trajo trabajo. Desde que cumplió dos meses no he parado. Al principio él se venía a todo... ( y su padre, o mis padres... porque sin ellos no hubiera podido) siempre haciendo compañía a su mamá, teniéndome la mitad del tiempo entre foto y "teta" afuera... y mirándome con sus ojazos como si entendiera que se tenía que portar bien.

Ya el no parar me hizo sentarme a pensar qué es lo que quería, cómo lo quería y qué necesitaba. Así fue como en el último momento me presenté a una beca para el Master Internacional en Fotografía y Video de Bodas de la escuela TOO MANY FLASH, consiguiendo una beca parcial. Desde que me he formado con ellos he conocido a profesores y compañeros maravillosos que me han aportado muchísimos aprendizajes y que me han hecho y hacen crecer profesionalmente, especialmente Adrián Tomadin. Gracias a ello he conseguido disfrutar realmente de lo que hago, comprender mejor la fotografía, quitarme miedos y ponerme cada vez metas más y más grandes; que si al principio parecían imposibles, unas las voy logrando y otras se que las estoy rozando con los dedos.

Me gusta lo natural y lo espontáneo, reírme y emocionarme con mis familias o mis novios, porque sintiendo lo que ellos sienten puedo contar mejor sus historias, y capturar la esencia de las personas.

Casi siempre tengo sueño porque me multiplico hasta lo impensable para poder criar a mis hijos, trabajar, no dejar de formarme... pero así soy feliz porque siento lo que hago y hago lo que siento.

Mi hija se llama Alba por un amanecer en Mallorca. La luz del alba es la primera luz del día. La fotografía es luz. Mi luz es mi Alba.